12 notas musicales

Si te fijas en un piano, vas a notar algo : entre una tecla blanca y la siguiente, a veces hay una tecla negra en el medio, y a veces no. Eso no es casualidad. En total, si contamos todas las teclas —blancas y negras— antes de que el patrón se repita, tenemos 12 sonidos distintos. Esos 12 sonidos son, literalmente, todo el material con el que trabaja la música occidental. Todo lo demás —escalas, acordes, melodías— sale de elegir combinaciones distintas dentro de esos 12 sonidos o “notas”. musicales.
De esos 12 sonidos, si elegimos 5 con cierto criterio (evitando que queden muy pegados entre sí), armamos la escala pentatónica. Por ejemplo, si partimos de Do: Do – Re – Mi – Sol – La. Es probablemente la escala más “amigable” al oído: la vas a reconocer en música folclórica de todo el mundo, en improvisaciones de blues y rock, y es súper común como primer acercamiento en la enseñanza de instrumentos, justamente porque suena bien casi sin importar el orden en que toques las notas.
Ahora, si de esos mismos 12 sonidos elegimos 7 con otro criterio, llegamos a la escala que seguramente ya conoces: Do – Re – Mi – Fa – Sol – La – Si. Esta es la escala diatónica, y es la base de gran parte del sistema musical que escuchamos todos los días. Lo interesante es que la distancia entre nota y nota no es siempre igual: hay pasos “grandes” (tonos) y pasos “chicos” (semitonos), y siguen un patrón específico. Ese patrón es justamente lo que le da a esta escala su sonido característico y reconocible.
¿Y qué pasa con las 5 notas que quedaron afuera? Buena pregunta. Esas 5 no tienen un nombre propio como Do o Re: se nombran en relación a sus vecinas, usando dos símbolos: el sostenido (♯), que sube una nota, y el bemol (♭), que la baja. Por ejemplo, la nota entre Do y Re se puede llamar Do sostenido (Do♯) o Re bemol (Re♭) — es la misma tecla, pero dos formas distintas de nombrarla según desde dónde la estés mirando. Esto se llama enarmonía, y lo vamos a retomar más adelante. Así es como esas 5 notas terminan ubicadas en el piano: como las teclas negras, entre las blancas.
Con esto ya tienes el mapa completo de los 12 sonidos y sabes de dónde salen las escalas que vas a ir tocando. El siguiente paso natural es entender más a fondo como se relacionan estas notas creando melodías, acordes y otras escalas. También cómo podemos escribir y leer todo esto en partituras.
